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Mantener un cierto volumen de agua es fundamental para nuestras actividades.

Por Belelú vía Nueva Mujer

Desde la perspectiva de la medicina deportiva, la hidratación es fundamental para el rendimiento y la salud en cualquier actividad física. La pérdida de líquidos a través del sudor puede llevar a la deshidratación, lo que afecta negativamente la capacidad del cuerpo para regular la temperatura, transportar nutrientes y eliminar desechos metabólicos.

“La deshidratación afecta la capacidad del cuerpo para disipar el calor por lo que aumenta el riesgo de hipertermia, es decir, cuando el organismo se queda sin mecanismos para disminuir la temperatura” explica el coordinador médico de Help, Dr. Fernando Martínez.

Tan importante es el equilibrio para una persona, que mantener un cierto volumen de agua es fundamental para sobrevivir. Por ejemplo, si pierdo líquido, el organismo empieza a ahorrar agua, lo cual se nota en una orina mucho más concentrada.

“No obstante, si la perdida es superior a mi capacidad de ahorro, me deshidrato y puede haber un deterioro de las funciones de nuestro cuerpo” afirma el especialista. Los riñones son los primeros en fallar y con ello se cae en un círculo vicioso de daños progresivos.

En disciplinas de alta intensidad como el running o el levantamiento de pesas, la deshidratación puede disminuir la fuerza, la resistencia y la coordinación, aumentando el riesgo de calambres musculares y lesiones. En actividades de menor intensidad pero prolongadas como el yoga o el pilates, la hidratación adecuada es esencial para mantener la concentración, la flexibilidad y la función muscular óptima.

La reposición de líquidos debe ser una estrategia planificada y personalizada. Antes, durante y después del ejercicio, es importante consumir agua o bebidas isotónicas que contengan electrolitos para reponer las sales perdidas a través del sudor. La cantidad y el tipo de líquido a consumir dependerán de la intensidad y duración de la actividad, así como de las condiciones ambientales. En climas cálidos o húmedos, la necesidad de hidratación aumenta significativamente. Además de la hidratación, una alimentación equilibrada y un descanso adecuado son pilares fundamentales para un rendimiento deportivo óptimo y una salud integral.

Síntomas

La sed es el primer aviso de que el calor está afectando las funciones del organismo y que necesita hidratación. “Posteriormente aparece un decaimiento progresivo y malestar general cada vez peor, pudiendo llegar a compromiso de conciencia o desmayo, estado que se ejemplifica perfectamente con los maratonistas que llegan a la meta absolutamente perdidos” aclara el Dr. Martínez.

Si no se interviene para buscar la manera de rehidratar, el paciente puede llegar a morir, una situación que era más frecuente hace algunos años cuando las diarreas en niños no se lograban controlar.

¿Cuánta agua debo tomar?

En general, un adulto necesita consumir aproximadamente dos litros de agua, además del líquido habitual que está presente en cada una de sus comidas.

“En situaciones que uno sabe que va a correr el riesgo de perder mucho líquido por exceso de calor, actividad física u otra razón, debe ir ingiriendo agua antes de tener sed. Esta recomendación es especialmente delicada en los niños y ancianos que son los grupos más propensos a sufrir problemas con la deshidratación” explica el especialista.

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