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  • 30 de marzo de 2026
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Sobre la importancia de liberar tensiones posturales en la zona del cuello para tratar el rostro, tanto en los protocolos de cabina como en la rutina facial

Por Ana Morales vía Vogue

A la hora de prevenir el envejecimiento de la piel parecemos entregadas a la eficacia de activos que se han vuelto virales como colágeno, retinol o vitamina C. Y aunque es un buen camino para cuidar la salud de la piel, el abordaje debe ser integral, sobre todo a partir de los 40 cuando se empiezan a experimentar ciertos cambios hormonales por la cercanía a la perimenopausia.

Por eso, cada vez son más los tratamientos faciales que incorporan una parte de trabajo corporal y corrección postural. Es habitual que antes de desmaquillar la piel de la cara y empezar a tratarla, se empiece con ciertos movimientos en las extremidades y se insista mucho durante el protocolo en el cuello y la espalda.

Por qué es importante estimular el nervio vago para mejorar la salud de la piel

Tiene todo el sentido del mundo porque ese trabajo de estimulación corporal está destinado a estimular el sistema nervioso autónomo que regula funciones corporales automáticas y vitales como la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la digestión y la respiración.

Como nos explican desde el equipo de formación de Natura Bissé, “es importante incorporar movimientos corporales inspirados en la osteopatía, que ayudan a liberar tensiones y favorecer la movilidad de cuello, hombros y extremidades. Estas zonas acumulan gran parte del estrés físico y postural que, a menudo, se refleja también en el rostro. Es una etapa en la que el cuerpo y la piel experimentan una auténtica revolución hormonal asociada a la peri y menopausia. En esta época, el estado de ánimo puede verse alterado, así que añadir maniobras que favorezcan la relajación y el bienestar integral era un plus que considerábamos necesario. Además, potencia la circulación y el drenaje linfático y estimula el sistema nervioso autónomo”, explican a esta cabecera desde el departamento de formación de Natura Bissé.

Actualmente la mayoría de los tratamientos faciales comienzan con un trabajo de respiración, corrección postural y ciertos movimientos de masaje en zonas del cuerpo que estimulan el sistema nervios autónomo para incitar a esa relajación que también favorece la calidad de la piel. De la misma manera en casa, durante la rutina de skincare, es importante introducir ciertos movimientos para estimular este nervio vago que tenemos adormecido y que está tan conectado con la función del descanso de nuestro organismo.

“Tiene ramificaciones que pasan por la zona cervical, submandibular y en la parte facial se unen con el nervio trigémino que tiene relación directa con el nervio vago. Cuando trabajamos con técnicas miofasciales en estas zonas estamos estimulando directamente las ramas periféricas del nervio vago”, explican Carmen Navarro y Sergio Galchenko, creadores del lifting miofascial, un tratamiento manual que actúa directamente sobre la musculatura profunda del rostro.

Cómo estimular el nervio vago para mejorar la salud de la piel

Para hacerlo en casa, Galchenko aconseja estimular este nervio en la rutina diaria de cuidado facial poniendo en práctica lo que él llama ‘técnica de vaciado linfáticocuello-clavícula’: “Aplica aceite o crema desde la oreja, deslizando con presión suave siguiendo por el cuello hasta la clavícula. Repite 10 veces cada lado. Y termina con presiones en la zona supraclavicular (arriba de las clavículas)”, explica.

El experto en neuromecánica explica por qué es tan importante masajear el cuello durante la rutina de cuidado facial: “El 80% del retorno linfático de la cara pasa por el cuello hacia la zona clavicular. Si hay tensión aquí, se acumula líquido en el rostro causando bolsas, papada e inflamación. Además, la fascia cervical conecta directamente con la fascia facial. Si el cuello está tenso, la cara también. Y eso afecta también a la postura: la tensión en cuello y trapecio altera la biomecánica de la mandíbula, provocando bruxismo, asimetrías y envejecimiento acelerado. Con lo cual, no puede haber tratamiento facial efectivo sin trabajar el cuello. Es el culpable silencioso del 70% de los problemas faciales”, concluye. Así que cuidar esta zona es otra manera de cuidar la piel.

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