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¿Y si tu entrenamiento también fuera un aliado de tu piel? La ciencia sugiere que mantenernos físicamente activos podría beneficiar algunas características relacionadas con la salud y el envejecimiento cutáneo.

Por Milagros Castellanos vía Nueva Mujer

Cuando pensamos en ejercicio, probablemente imaginamos músculos más fuertes, mayor resistencia o beneficios para el corazón. Pero hay otra parte del cuerpo que también podría beneficiarse de mantenernos en movimiento: la piel.

Aunque hacer ejercicio no es una fórmula mágica para detener el envejecimiento, algunas investigaciones han encontrado cambios favorables en determinadas características de la piel, especialmente después de incorporar una rutina de actividad física de manera constante.

Uno de los trabajos más interesantes sobre el tema fue publicado en Scientific Reports. Se titula Resistance training rejuvenates aging skin by reducing circulating inflammatory factors and enhancing dermal extracellular matrices.

La investigación comenzó con 61 mujeres japonesas sedentarias de mediana edad. Al finalizar, los investigadores contaron con datos de 56 participantes para el análisis.

Piel saludable: la ciencia revela cómo el ejercicio puede favorecer su juventud
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Durante 16 semanas, las mujeres realizaron ejercicio dos veces por semana. Un grupo hizo entrenamiento aeróbico, mientras que el otro realizó entrenamiento de resistencia, como ejercicios con pesas.

Los resultados fueron llamativos y es que ambos tipos de ejercicio produjeron mejoras significativas en la elasticidad de la piel y en la estructura de la parte superior de la dermis, la capa de tejido que se encuentra debajo de la epidermis.

Pero apareció una diferencia entre los grupos. El entrenamiento de resistencia también aumentó el grosor de la dermis.

Los investigadores observaron además cambios en diferentes componentes de la matriz extracelular, una especie de red que proporciona estructura y soporte a los tejidos. En el grupo que realizó entrenamiento de resistencia también aumentó el biglicano (BGN) en la dermis, una molécula que forma parte de esa matriz y está relacionada con la estructura del tejido.

Eso sí, decir que levantar pesas quita años de la piel sería exagerar lo que realmente demostró la investigación. El estudio encontró cambios en determinadas características y componentes de la piel, pero no demostró que el ejercicio haga desaparecer las arrugas ni que una persona parezca varios años más joven.

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Una revisión amplía la mirada

En 2025 se publicó una revisión científica que permite observar estos resultados dentro de un contexto más amplio. Se trata de The Effects of Physical Activity on Skin Health: A Narrative Review, publicada en Clinical, Cosmetic and Investigational Dermatology.

Los autores revisaron investigaciones publicadas entre 1980 y mayo de 2025 para analizar qué se sabe sobre la relación entre actividad física y salud de la piel.

La revisión señala que la actividad física puede favorecer procesos relacionados con la circulación sanguínea, el metabolismo de las células de la piel, la regulación del estrés y la inflamación. También aborda su relación con el estrés oxidativo.

Otro aspecto importante es el sueño. La actividad física regular puede contribuir a dormir mejor y el descanso adecuado es relevante para los procesos de reparación del organismo, incluida la piel.

En otras palabras, los posibles beneficios del ejercicio para la piel no dependerían de un supuesto efecto mágico. Podrían estar relacionados con los distintos cambios que ocurren en el organismo cuando mantenemos una actividad física regular.

Hacer ejercicio no vuelve a la piel invencible

Cuando entrenamos al aire libre, especialmente durante períodos prolongados, la exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV) puede causar daño cutáneo y aumentar el riesgo de cáncer de piel.

Por eso, practicar actividad física al aire libre también requiere protegerse del sol. El uso de protector solar, ropa adecuada, buscar sombra y evitar una exposición innecesaria durante las horas de mayor radiación son algunas medidas que pueden ayudar.

La revisión de 2025 también señala que determinadas condiciones relacionadas con el ejercicio pueden provocar irritación o enrojecimiento y empeorar algunos problemas dermatológicos. Esto no significa que hacer ejercicio sea perjudicial para la piel, sino que el contexto y la forma en que se practica también importan.

La constancia, más importante que los milagros

Entonces, los resultados de estudios aportan evidencia experimental de que el ejercicio aeróbico y, especialmente, el entrenamiento de resistencia pueden producir cambios favorables en determinadas características de la piel.

Así que la próxima vez que te pongas en movimiento, recuerda que los beneficios del ejercicio van mucho más allá de los músculos. La piel también podría recibir parte de ese beneficio.

Como ocurre con casi todo lo relacionado con la salud, la clave no está en buscar milagros, sino en construir hábitos sostenibles: mantenerse activo, descansar adecuadamente y, cuando se hace ejercicio al aire libre, protegerse del sol.

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