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  • 11 de enero de 2026
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Otra razón más para tomarse en serio el concepto de “sueño reparador” y colocarlo entre los propósitos del 2026… 😴

Por Marie Bladt vía Vogue

Probablemente, ya hayas escuchado hablar del “sueño reparador” y los beneficios que dormir bien tiene sobre la piel: tersa, rellena y luminosa. La razón es muy sencilla: las células de la piel se regeneran durante la noche.

Pero si la noche es demasiado corta, este “reseteo” no puede producirse correctamente. Con la hiperestimulación constante de nuestras vidas conectadas y el hábito de desplazarnos hasta que llega la hora de cerrar los ojos, nuestras hormonas y ritmos biológicos se alteran.

Mientras que nuestros padres y abuelos dormían más de 8 horas por noche, según un estudio realizado por Wellhub en 2025 hoy en día el 71% de las personas que trabajan duermen menos de 7 horas al día. Estos nuevos hábitos se notan directamente en nuestro rostro. Tras una sola mala noche, la falta de luminosidad, las ojeras y las bolsas se dibujan en nuestros rasgos. De forma acumulativa, dejan una huella duradera en el rostro, con signos de envejecimiento más pronunciados.

El estrés crónico provoca un aumento del cortisol en el organismo, una hormona que descompone el colágeno. Al permanecer elevado, el cortisol provoca noches más cortas y menos reparadoras y, con ellas, un menor tiempo de regeneración celular. El resultado: una piel menos tonificada y manchas.

Mientras que la piel se revitaliza por la noche, durante el día concentra toda su energía en atrincherarse contra los elementos externos (rayos UV, contaminación…). Después de una mala noche, su función de barrera es un 25% menos eficaz frente a estas agresiones. El resultado es una pérdida de colágeno y elastina y, en última instancia, una piel deshidratada, flácida y con signos visibles del envejecimiento.

¿Cuántas horas tienes que dormir para evitar el envejecimiento de la piel?

Un mínimo de 6 horas, según los expertos. La famosa facialista londinense Mina Lee detalla los mecanismos que se ven afectados por noches de sueño más cortas:

  • 🌙 El cortisol se mantiene elevado, lo que acelera la degradación del colágeno y la elastina.
  • 🌙 La función barrera se debilita, lo que aumenta la pérdida transepidérmica de agua.
  • 🌙 La piel produce menos antioxidantes naturales, lo que la hace más vulnerable a los agresores ambientales.
  • 🌙 La reparación del ADN se ralentiza, lo que permite que los microdaños se acumulen con el tiempo.
  • 🌙 El flujo sanguíneo a la piel disminuye, lo que afecta a su luminosidad y al aporte de nutrientes.

“Si estos mecanismos permanecen alterados durante meses o años, el envejecimiento visible puede acelerarse hasta un 30%, sobre todo en términos de textura, pigmentación y líneas de expresión”, advierte. Razón de más para aprender las claves de un sueño reparador.

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