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Así puedes volver a una vida saludable sin sentir que ‘mueres’ en el intento.

Por Leslie Santana vía Glamour

Retomar los hábitos saludables puede ser una misión complicada, luego de pasar casi todo un mes disfrutando de comidas, fiestas, y vacaciones, por lo que enero llega con una resaca colectiva que no tiene nada que ver con el alcohol. Después de las fiestas, el cuerpo y la mente cargan con excesos, culpas y una narrativa insistente: “toca compensar”.

Cómo retomar hábitos saludables sin dietas extremas ni presión estética

Desde redes sociales, gimnasios, hasta marcas de suplementos se alinean para repetir el mismo mensaje disfrazado de bienestar: bajar de peso rápido, desintoxicarte, volver a “tu mejor versión”. El problema no es querer sentirte mejor; el problema es que seguimos creyendo que la salud empieza desde el castigo.

Hoy, la evidencia científica dice algo claro: las dietas extremas no solo no funcionan a largo plazo, sino que dañan la relación con la comida, el cuerpo y la salud mental. Según una revisión publicada en The American Journal of Clinical Nutrition, más del 80 % de las personas que hacen dietas restrictivas recuperan el peso perdido en uno o dos años, muchas veces con un efecto rebote mayor. No es falta de disciplina: es biología.

Incorpora el ejercicio poco a poco.
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Así puedes retomar los hábitos saludables en enero sin sufrir

Uno de los errores más comunes es arrancar el año eliminando todos los carbohidratos, azúcar, cenas, antojos, placer. La ciencia del comportamiento muestra que los cambios sostenibles funcionan mejor cuando se enfocan en sumar hábitos, no en prohibirlos. Un estudio publicado en Health Psychology encontró que las personas que se plantean metas positivas (como agregar verduras o caminar más) tienen mayor adherencia que quienes se enfocan en restricciones.

¿Un ejemplo realista? En lugar de prometerte “comer perfecto”, prueba con algo más concreto y amable: incluir una comida completa al día, tomar agua al despertar, preparar desayunos que realmente te dejen satisfecha. La saciedad —no la restricción— es clave para regular el apetito.

Regresa al ejercicio (o inicia) pero sin ser un castigo

Enero también es el mes del “ahora sí”: rutinas extremas, retos de 21 días, entrenamientos dobles. El gran pero viene porque muchas veces el ejercicio se usa como moneda de cambio por lo que comiste. Desde la fisiología, eso no tiene sentido. La actividad física regular mejora la sensibilidad a la insulina, reduce el estrés y protege la salud cardiovascular, incluso sin cambios de peso, de acuerdo con investigaciones del Journal of the American Medical Association. Moverte no debería doler ni agotarte emocionalmente. Caminar, bailar, hacer yoga o entrenar fuerza dos o tres veces por semana es suficiente para obtener beneficios reales. Si lo odias, no va a durar.

Cuidado con la cultura del “detox”

Cada enero reaparecen los jugos verdes, ayunos prolongados y planes “depurativos”. Pero el cuerpo ya tiene órganos especializados para eso: hígado, riñones e intestino. La Asociación Dietética Americana ha sido clara: no existen dietas detox con respaldo científico. En cambio, sí existe evidencia de que comer suficiente proteína, fibra, grasas saludables y micro nutrientes apoya los procesos naturales del organismo. Dormir bien, reducir el consumo de alcohol y manejar el estrés tiene más impacto “desintoxicante” que cualquier plan milagro.

Enero es un buen momento para volver a la vida saludable.
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Salud mental: el hábito saludable que no debes olvidar

No se puede hablar de hábitos saludables sin mencionar la salud mental. La presión estética constante —especialmente hacia las mujeres— se asocia con mayor riesgo de ansiedad, depresión y trastornos de la conducta alimentaria, según datos del National Institute of Mental Health. Por lo anterior, el retomar los hábitos saludables, también implica revisar el diálogo interno: ¿te hablas desde el cuidado o desde la violencia? Silenciar cuentas que promueven cuerpos irreales, dejar de pesarte de manera compulsiva y buscar apoyo profesional si la relación con la comida es conflictiva también es auto cuidado.

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