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Cuando la tierra comienza a moverse, unos segundos pueden marcar la diferencia. Estas son las recomendaciones que sí funcionan durante un sismo y los mitos, como el de la refrigeradora o el marco de la puerta, que conviene olvidar.

Por Suelen Granda vía Nueva Mujer

Sudamérica volvió a recordar en los últimos meses que la actividad sísmica forma parte de la realidad de la región. Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia el 10 de agosto de 2026 y otro de magnitud 7,2 afectó Perú pocos días después. En Ecuador, además, los registros sísmicos continúan formando parte de la actividad del país.

Pero cuando el suelo comienza a moverse, el desafío no consiste únicamente en reconocer que se trata de un sismo. También hay que saber qué hacer durante los primeros segundos, cuando el miedo puede llevar a tomar decisiones impulsivas.

Algunas recomendaciones sobreviven durante generaciones: esconderse en el marco de una puerta, acostarse junto a una refrigeradora o buscar un supuesto “triángulo de vida”. Otras, en cambio, tienen respaldo en las actuales guías de seguridad sísmica. La diferencia puede ser importante.

¿Dónde ponerse a salvo durante un sismo?
¿Dónde ponerse a salvo durante un sismo? Los mitos sobre la refrigeradora, la mesa y el marco de la puerta.

El marco de la puerta no es el refugio que muchos imaginan

Durante décadas se repitió que permanecer bajo el marco de una puerta era una de las mejores formas de sobrevivir a un terremoto. La idea tiene un origen histórico: en algunas construcciones antiguas, especialmente aquellas de mampostería no reforzada o adobe, el marco podía permanecer en pie cuando otras partes de la estructura colapsaban.

Sin embargo, esa recomendación ya no es válida como regla general para las viviendas modernas. El USGS explica que los marcos de las puertas de las construcciones actuales no son necesariamente más resistentes que otras partes de la vivienda y, además, las puertas pueden moverse y provocar lesiones.

La recomendación actual es otra: si estás dentro de un edificio, quédate dentro y aplica la maniobra “Agáchate, cúbrete y sujétate”.

La mesa sí puede convertirse en un refugio

Aquí el mito está en el sentido contrario. Algunas personas creen que esconderse debajo de una mesa es una práctica antigua que dejó de ser útil. No es así.

Una mesa o escritorio resistente puede proteger la cabeza y el cuerpo de objetos que caigan durante el movimiento. La secuencia recomendada es sencilla: agacharse sobre manos y rodillas, cubrir la cabeza y el cuello y sujetarse al mueble hasta que termine el movimiento. Si la mesa se desplaza, hay que moverse con ella.

¿Y qué ocurre con la refrigeradora?

La idea de que una persona puede sobrevivir junto a una refrigeradora, lavadora, sofá u otro objeto grande porque este generaría un “triángulo de vida” no forma parte de la recomendación estándar de las principales guías oficiales de seguridad sísmica.

De hecho, los grandes electrodomésticos deben asegurarse antes de que ocurra un terremoto. Los CDC recomiendan fijar elementos como refrigeradoras, calentadores de agua y cocinas porque durante un sismo pueden moverse o volcarse.

¿Hay que correr hacia una columna?

Otra recomendación que circula con frecuencia es buscar una columna o un muro de carga. Aunque ciertos elementos estructurales son fundamentales para la resistencia de un edificio, no es recomendable que una persona intente identificar durante el terremoto cuál es una columna o un muro de carga y corra hacia ellos.

Si no existe una mesa o escritorio resistente cerca, los CDC aconsejan bajar al suelo cerca de una pared interior o junto a un mueble bajo que no vaya a caer, y proteger la cabeza y el cuello con los brazos. La prioridad es reducir la exposición a objetos que puedan golpear a la persona.

Salir corriendo puede aumentar el peligro

Cuando un edificio comienza a moverse, el instinto puede indicar que hay que escapar inmediatamente. Sin embargo, durante el movimiento no se recomienda correr hacia el exterior, cambiar de habitación, utilizar ascensores ni precipitarse hacia las escaleras.

El riesgo no desaparece al cruzar una puerta. En el exterior pueden caer vidrios, mampostería, elementos de fachadas, cables y otros objetos. Las zonas inmediatamente próximas a las paredes exteriores de los edificios pueden ser especialmente peligrosas.

La regla general es sencilla: si estás dentro, permanece dentro hasta que termine la sacudida.

Si el sismo te encuentra en la cama, no salgas de ella

Si estás durmiendo cuando comienza un sismo, los CDC recomiendan permanecer en la cama y proteger la cabeza con una almohada. Levantarse rápidamente puede exponer los pies a vidrios u otros objetos que hayan caído al suelo.

También es conveniente que la cama esté alejada de ventanas, espejos y objetos pesados que puedan desprenderse. Esa preparación puede hacerse mucho antes de que ocurra un terremoto.

Los vidrios, muebles y objetos pesados también son una amenaza

Un edificio no necesita colapsar por completo para provocar lesiones. Durante un terremoto pueden desplazarse televisores, libreros, lámparas, armarios, objetos almacenados en estantes y otros elementos del interior.

La regla que conviene recordar: agáchate, cúbrete y sujétate

Agáchate: baja al suelo antes de que el movimiento pueda hacerte perder el equilibrio.

Cúbrete: protege la cabeza y el cuello debajo de una mesa o escritorio resistente. Si no existe un refugio cercano, utiliza los brazos y las manos para proteger esas zonas.

Sujétate: permanece junto al refugio hasta que termine la sacudida y prepárate para moverte con la mesa si esta se desplaza.

Y hay una última regla: no existe un lugar mágico que garantice sobrevivir a un terremoto. La seguridad depende también de la calidad de la construcción, la intensidad del movimiento, el lugar donde se encuentre la persona y los objetos presentes en el entorno.

La preparación comienza cuando todavía no está temblando

La mejor respuesta frente a un terremoto no empieza cuando el suelo se mueve, sino mucho antes.

Revisar cada habitación, identificar un lugar donde pueda aplicarse “Agáchate, cúbrete y sujétate”, asegurar muebles y electrodomésticos, mantener libres las rutas de salida y realizar simulacros permite transformar una reacción de pánico en una respuesta automática.

Después del movimiento también hay que mantenerse alerta: pueden producirse réplicas, por lo que la misma maniobra debe repetirse si vuelve a temblar. Y si el sismo ocurre cerca de la costa y genera una sacudida fuerte o prolongada, es necesario considerar el riesgo de tsunami y seguir las indicaciones de evacuación hacia zonas altas.

En un terremoto, los segundos importan. Pero saber qué hacer antes de que lleguen esos segundos puede importar todavía más.

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