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  • 20 de septiembre de 2026
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Terremotos, inundaciones y otros desastres pueden interrumpir el acceso al agua, baños y servicios de salud. Estos son los productos de higiene menstrual, salud y cuidado personal que conviene incorporar a una mochila de emergencia.

Por Suelen Granda vía Nueva Mujer

Cuando ocurre un terremoto, una inundación, una erupción volcánica o cualquier otro desastre, una mochila de emergencia puede marcar la diferencia durante las primeras horas. Agua, alimentos, una linterna, documentos y un botiquín suelen ocupar los primeros lugares de la lista. Pero hay necesidades cotidianas que también deben estar previstas: entre ellas, la menstruación, la higiene íntima, los medicamentos de uso habitual y la posibilidad de cambiarse de ropa.

No se trata de crear una mochila completamente distinta, sino de adaptar el equipo de emergencia a las necesidades de cada persona. De hecho, una guía del ECU 911 para emergencias relacionadas con el volcán Cotopaxi ya incluía las toallas sanitarias entre los artículos del botiquín, mientras que la Secretaría de Gestión de Riesgos de Ecuador señala que la mochila puede ajustarse a las necesidades particulares de cada familia.

Mochila de emergencia
Mochila de emergencia ¿qué debe incluir un kit femenino que muchos olvidan preparar?

La menstruación también ocurre durante una emergencia

Un desastre no detiene el ciclo menstrual. La falta de privacidad, agua, baños, productos de higiene y lugares adecuados para desecharlos puede convertir una necesidad cotidiana en una dificultad adicional.

La Organización Mundial de la Salud señala que la salud menstrual requiere acceso a productos adecuados, agua, saneamiento, higiene y sistemas apropiados para la eliminación de desechos. En una emergencia, precisamente estos servicios pueden verse interrumpidos.

Por eso, el primer paso es incluir los productos menstruales que la persona utiliza habitualmente: toallas sanitarias, tampones, copa, disco, ropa interior menstrual o una combinación de ellos. No existe una cantidad universal que funcione para todas las personas. Lo recomendable es calcular cuánto se utiliza normalmente durante varios días y añadir unidades adicionales para afrontar retrasos en la evacuación o dificultades para reponerlos.

Las toallas desechables pueden resultar prácticas cuando no hay condiciones para lavar productos reutilizables. Quienes utilizan copa o disco deben considerar las instrucciones específicas de limpieza y manipulación del producto, además de disponer de agua segura y condiciones adecuadas para lavarse las manos.

UNFPA y ACNUR cuentan con kits específicos de gestión de la higiene menstrual para emergencias y contemplan distintas alternativas, entre ellas toallas desechables y reutilizables, copas y tampones.

Higiene íntima: menos productos, pero mejor elegidos

El agua y el saneamiento son dos de los servicios que pueden deteriorarse después de un desastre. La OMS advierte que estas alteraciones pueden incrementar los riesgos para la salud y hacen necesario mantener medidas básicas de higiene incluso en condiciones difíciles.

En el kit conviene incluir jabón, papel higiénico, toallas húmedas y bolsas para residuos, además de cepillo y pasta dental. Para la higiene genital, es preferible evitar productos perfumados o diseñados para “limpiar” internamente la vagina. La CDC recomienda mantener limpia el área genital y evitar productos de higiene con fragancias.

También resulta útil llevar varias prendas de ropa interior limpias y secas. No es indispensable que sean de un material específico: la prioridad en una emergencia es poder realizar cambios de ropa cuando sea necesario y conservarlas protegidas de la humedad.

Medicamentos y salud sexual también cuentan

La mochila debe incorporar los medicamentos de uso habitual de cada persona, especialmente aquellos que requieren continuidad diaria. Lo ideal es conservarlos en sus envases originales y revisar periódicamente sus fechas de caducidad.

Si se utiliza anticoncepción hormonal u otro tratamiento prescrito, conviene tener una reserva de acuerdo con las indicaciones médicas. Si durante una emergencia se pierde una dosis o se interrumpe el tratamiento, deben seguirse las recomendaciones específicas del medicamento o solicitar orientación sanitaria.

También puede ser útil incorporar preservativos y otros productos de salud sexual que la persona utilice habitualmente. En las emergencias, los servicios de salud sexual y reproductiva pueden verse afectados; por eso, organismos como UNFPA consideran su continuidad parte de la respuesta humanitaria.

Bolsas para residuos: un detalle que evita problemas

Las bolsas resistentes y opacas ocupan poco espacio y pueden cumplir varias funciones. Sirven para separar productos menstruales usados, ropa húmeda, pañuelos y otros residuos hasta encontrar un lugar adecuado para desecharlos.

La gestión de estos desechos es parte de la higiene menstrual. Las recomendaciones internacionales para emergencias contemplan instalaciones de eliminación seguras y accesibles para los productos menstruales.

Lo que no puede faltar en la mochila general

El kit femenino debe complementar, no reemplazar, la mochila básica de emergencia. En Ecuador, las recomendaciones oficiales incluyen elementos como agua, alimentos no perecederos, linterna, radio portátil, silbato, documentos de identidad, dinero en efectivo, botiquín, medicamentos, productos de higiene y llaves, entre otros.

También pueden incorporarse baterías de repuesto, un cargador portátil, manta liviana, ropa de abrigo, mascarillas y copias protegidas de documentos importantes.

La cantidad de agua y alimentos debe calcularse según el número de personas y las recomendaciones de las autoridades para el tipo de emergencia previsto. No existe una mochila idéntica para todos: una persona embarazada, alguien que utiliza medicamentos diariamente, una persona con discapacidad o quien tenga niños a su cargo puede necesitar elementos adicionales.

Preparar estos artículos con anticipación permite que una evacuación no obligue a elegir entre alimentos, medicamentos e higiene menstrual. En una emergencia, la salud menstrual, la higiene y la salud sexual no son necesidades secundarias: forman parte de la preparación para proteger la salud, la autonomía y la dignidad.

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