“Las niñas y adolescentes son hoy el grupo que más vive violencia digital”: ONU Mujeres resalta la importancia y urgencia de frenar esta problemática.
Por Paola Juárez vía Glamour
Cuanto más hablamos de violencia de género, más evidente se vuelve que no solo está arraigada en las calles, los hogares o los espacios públicos, sino que también se expande con la misma rapidez con la que avanza la tecnología: la violencia se ha transformado y hoy adopta una nueva cara, la violencia digital impulsada por la inteligencia artificial.
Este nuevo actor, se vuelve más poderoso y sin frenos, por lo que ha comenzado a tomar algo que nunca le dimos ni le permitimos: nuestros cuerpos, imágenes e historias. Hoy, el 95% de los deepfakes sexuales no consentidos muestra a mujeres. No es casualidad; es evidencia de cómo la inteligencia artificial agrava las violencias que ya enfrentamos y abre nuevas heridas para mujeres y niñas en todo el mundo. (Naciones Unidas, 2024).
Para abordar cómo la misma tecnología —la que nos conecta, informa y entretiene— también se ha convertido en una arma para continuar con el viejo sistema de desigualdad y violencia de género, entrevistamos a Andrea Cházaro, Oficial Nacional de ONU Mujeres. “A medida que avanza la tecnología, incluida la inteligencia artificial, también evolucionan las formas de violencia digital. La IA generativa hace que la violencia sea más rápida, sofisticada y dañina”, explicó.
Cuando la tecnología se convierte en agresor
Los datos son contundentes y escalofriantes: entre el 90 y el 95% de todos los deepfakes existentes son de carácter sexual, y el 90% retrata exclusivamente a mujeres.Andrea Cházaro señala que, antes, se necesitaban conocimientos técnicos para falsificar contenidos, pero ahora, “las herramientas accesibles permiten crear imágenes, audios, videos y campañas de desinformación. Muchas de estas falsificaciones sexuales explícitas se hacen sin consentimiento”, dijo, y añadió:
“Esto facilita nuevas modalidades de violencia: chantaje, difamación, campañas de odio, y ataques a mujeres con alta visibilidad pública. Las consecuencias son profundas: daños emocionales, económicos, sociales, laborales y personales.Muchas mujeres enfrentan vergüenza, estigma, aislamiento, ansiedad, depresión, hipervigilancia e incluso pensamientos suicidas”.
La violencia de género facilitada por tecnología —o violencia digital, como se le denomina en México— incluye diversos actos: “daño físico, económico, sexual o psicológico a una mujer, que son amplificados o facilitados por tecnologías de información, comunicación u otras herramientas digitales. Esta violencia ocurre en redes sociales, dispositivos, foros públicos, videojuegos y espacios que conectan lo online con lo offline. En México, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia también ofrece una definición clara. En nuestra campaña ‘Es Real, Es Violencia Digital’ (esviolenciadigital.com) se puede consultar tanto la definición de ONU Mujeres como la de la legislación mexicana”, confirmó Andrea Cházaro.
La IA reescribe el patriarcado
Sabemos que la inteligencia artificial no inventó la violencia de género, pero sí la está reescribiendo a gran velocidad. No crea un nuevo patriarcado: optimiza el que ya existe, haciéndolo más difícil de rastrear. Los algoritmos no son neutrales; se alimentan de los mismos sesgos con los que hemos construido el mundo: cuerpos de mujeres hipersexualizados, discursos de odio normalizados y desigualdades estructurales a nivel global. Así, sin supervisión ni regulación suficiente, la IA termina reproduciendo y amplificando los mismos estereotipos misóginos.
Andrea Cházaro lo explica con claridad que se debe denunciar y que deben existir mecanismos de defensa como la Ley Olimpia: “México es un país de avanzada en legislación sobre violencia digital, impulsada por movimientos feministas y particularmente por el movimiento Ley Olimpia, que culminó en reformas en 2021. Ahí se reconoce la violencia digital como una modalidad de violencia y se tipifica la violación a la intimidad sexual”.
Sin embargo, aún faltan mecanismos de respuesta y fortalecimiento institucional, por lo que hoy existen:
En la campaña Es Real, Es Violencia Digital se incluye un paso a paso para reportar en cada red social, así como consejos de cuidados digitales. También se explica cómo solicitar a Google la desindexación de contenidos.
La ley contempla órdenes de protección y obliga a plataformas a bajar contenidos íntimos difundidos sin consentimiento.
– Tomar capturas de pantalla
– Identificar y denunciar a agresores
– Solicitar eliminación de contenido
– Recursos legales disponibles
Los Centros LUNA, la Línea de las Mujeres y la Secretaría de las Mujeres ofrecen apoyo legal y psicológico.
Las defensoras digitales y el trabajo de Olimpia Coral Melo están en primera línea de apoyo. En la página de la campaña también está disponible el Chatbot Olimpia, creado con IA, para acompañamiento legal y psicológico en varios idiomas.
Y es que hay que entender que la violencia digital no termina cuando apagamos el dispositivo. No desaparece: sigue viva en todas las plataformas donde se distribuyó el contenido. Dejemos de creer que la IA solo produce material; también facilita la normalización. Cuanto más circula, más se integra a la cultura y más difícil se vuelve distinguir lo real de lo manipulado. En ese proceso, el consentimiento —pilar del derecho a la propia imagen, al cuerpo y a la autonomía— se vuelve irreconocible, casi irrelevante.
Niñas y adolescentes más expuestas y menos protegidas
Según la Oficial Nacional de ONU Mujeres, las niñas y jóvenes son hoy el grupo que más vive violencia digital. Y hay algo claro: aunque crecieron con internet, no crecieron con las herramientas para defenderse de él.
Cházaro enfatiza que la prevención debe empezar a construirse desde temprana edad. Por ello, es fundamental:
– Alfabetización y educación digital
– Fortalecer habilidades de seguridad digital
– Fomentar pensamiento crítico
– Educar sobre consentimiento
– Hablar del tema en escuelas
– Promover empatía, respeto y masculinidades positivas
“ONU Mujeres está apoyando al Gobierno de México en una hoja de ruta para prevenir y atender la violencia digital, incorporando las voces de víctimas sobrevivientes”, reveló Andrea Cházaro.
Un futuro donde la tecnología sea aliada —no amenaza
Hoy la IA también puede usarse para construir justicia. Ejemplos como los chatbots creados por defensoras digitales muestran que la tecnología no solo puede ser una amenaza: también puede empoderar, proteger y acompañar.
La esperanza es que, con el tiempo, podamos empezar a desmantelar el “algoritmo patriarcal”, ese sistema de sesgos que hoy reproduce desigualdad en automático, y construir tecnologías donde las mujeres puedan sentirse más seguras, más vistas y menos vulnerables.
Porque si algo ha demostrado la historia es que donde hay desigualdad, siempre habrá resistencia.




































