Responder mensajes durante la cena, revisar correos antes de dormir y permanecer pendiente del chat laboral puede convertir la flexibilidad en una trampa. Así funciona el fenómeno de los “trabajadores burbuja” y qué dice la evidencia sobre sus riesgos.
Por Suelen Granda vía Nueva Mujer
Hay una escena que resume una de las paradojas del trabajo moderno: termina la jornada, se cierra el computador y, en teoría, comienza el tiempo libre. Pero el teléfono sigue encendido.
Una notificación. Un mensaje del equipo. Un correo marcado como urgente. Una consulta del jefe que parece demasiado sencilla como para dejarla sin respuesta. La persona ya no está en la oficina, pero el trabajo sigue ahí.
A este fenómeno se lo conoce como “trabajador burbuja”: alguien que puede pasar buena parte del día físicamente aislado de sus compañeros mientras permanece conectado de manera casi permanente a las plataformas laborales. También tiene términos como always-on work culture, conectividad permanente, tecnoestrés, disponibilidad fuera de horario y desconexión psicológica.
Un artículo publicado en 2026 en Frontiers in Public Health propone incluso analizar la conectividad permanente como una forma de trabajo digital en sí misma. Su argumento es que mantener la atención disponible para mensajes, plataformas y requerimientos laborales también puede convertirse en una demanda de trabajo, aunque no siempre aparezca registrada como una hora adicional de jornada.

La paradoja de estar más lejos y nunca desconectarse
El teletrabajo no es, por sí mismo, el enemigo.
La posibilidad de trabajar desde casa puede reducir desplazamientos, proporcionar mayor autonomía y facilitar la organización del tiempo. El problema aparece cuando esa flexibilidad se mezcla con una cultura en la que estar disponible se convierte en una expectativa permanente.
Una investigación publicada en 2016 analizó a 2.876 profesionales de cuatro grandes organizaciones, tanto públicas como privadas. Los investigadores encontraron que las expectativas de disponibilidad fuera del horario, el uso frecuente del teléfono inteligente para asuntos laborales durante el tiempo libre y un menor control sobre los límites entre trabajo y vida personal estaban asociados con una peor capacidad para desconectarse psicológicamente del trabajo.
La desconexión psicológica es importante porque descansar no significa únicamente dejar de producir. También implica dejar de pensar en las obligaciones laborales.
En 2022, Katerina Kondrysova, Marcela Leugnerova y Tomas Kratochvil estudiaron a 223 empleados para analizar precisamente esta relación. Sus resultados mostraron que las expectativas de estar disponible se asociaban con una menor desconexión psicológica y que el uso del teléfono para asuntos laborales fuera del horario mediaba parcialmente esa relación. El efecto era mayor entre quienes tenían menor preferencia por separar el trabajo de la vida personal.
En otras palabras, el problema no es únicamente recibir un mensaje. Es comenzar a vivir con la sensación de que en cualquier momento podría llegar uno.
La tecnología también puede producir estrés
El teléfono y las plataformas digitales hicieron posible el trabajo remoto, pero también multiplicaron los canales por los que puede llegar una demanda laboral.
La investigación denomina tecnoestrés a parte de esta respuesta frente a las exigencias relacionadas con la tecnología.
Un estudio publicado en 2022 en Journal of Business Research analizó a 306 trabajadores británicos durante el período de trabajo remoto impuesto por la pandemia. Los investigadores encontraron que el uso de plataformas digitales, tanto laborales como personales, podía generar tecnoestrés y que este se relacionaba con mayor agotamiento tecnológico y menor bienestar subjetivo. Los trabajadores con experiencia previa en teletrabajo tendían a manejar mejor ese estrés.
Esto introduce un matiz importante: no todas las personas experimentan la tecnología de la misma manera. La experiencia previa, los recursos personales y la capacidad para establecer límites pueden modificar sus efectos.
Cuando la “cultura always-on” se convierte en un problema
Una organización puede decir que nadie está obligado a contestar mensajes fuera del horario. Sin embargo, si quienes responden inmediatamente son percibidos como más comprometidos, la presión puede aparecer aunque no exista una orden explícita.
El estudio de Kondrysova y sus colegas muestra justamente la importancia de las expectativas de disponibilidad: no es necesario que exista una llamada cada noche para que la posibilidad de ser contactado afecte la capacidad de desconectarse.
La investigación más reciente lleva esta discusión un paso más allá. En su artículo de 2026, N. I. Mdhluli plantea que la conectividad permanente debería entenderse como un proceso laboral que implica una apropiación continua de la atención. Bajo esta perspectiva, el problema no está simplemente en que un trabajador “use demasiado el celular”, sino en las condiciones organizacionales que hacen necesaria esa disponibilidad.
Del tecnoestrés al agotamiento
Una investigación publicada en 2023 en International Journal of Environmental Research and Public Health estudió el papel del tecnoestrés, el burnout y la salud psicológica entre trabajadores remotos durante la pandemia. El modelo analizado encontró una relación entre los estresores tecnológicos, el agotamiento laboral y determinados resultados de salud psicológica, mientras que la autoeficacia para trabajar digitalmente aparecía como un posible recurso protector.
Un estudio publicado en 2026 en Internet Research analizó a 405 trabajadores híbridos y encontró que el tecnoestrés estaba relacionado con el burnout y que la dificultad para desconectarse psicológicamente mediaba esa relación en el trabajo remoto. La autonomía para decidir dónde trabajar actuaba, en determinados contextos, como un factor protector.
La evidencia apunta a algo más específico: determinadas condiciones de conectividad y organización del trabajo pueden incrementar el riesgo de estrés, interferencia entre vida laboral y personal y agotamiento.
Ecuador: desconectarse también es un derecho
El Acuerdo Ministerial MDT-2022-237, que regula el teletrabajo, establece que una vez finalizada la jornada el empleador debe garantizar al teletrabajador un período de desconexión de al menos 12 horas continuas dentro de un período de 24 horas. Durante ese tiempo no debe establecer comunicaciones ni formular órdenes o requerimientos, salvo las excepciones contempladas en la normativa.
La misma regulación establece que la desconexión es una garantía vinculada con la dignidad laboral, la salud integral y el equilibrio entre la vida personal y profesional. También exige a los empleadores contar con una política de desconexión que incluya capacitación, lineamientos para supervisores, medidas para impedir que las tecnologías afecten el descanso y un procedimiento para tramitar quejas.
La norma es especialmente relevante porque deja claro que desconectarse no debería depender únicamente de la fuerza de voluntad de cada trabajador.
¿Cómo salir de la burbuja?
La primera es establecer fronteras claras: definir cuándo comienza y termina la jornada, silenciar las comunicaciones laborales fuera de ese período y evitar utilizar el teléfono personal como una extensión permanente de la oficina.
También puede ser útil crear un ritual de cierre. Guardar los documentos, anotar las tareas pendientes del día siguiente y abandonar físicamente el espacio de trabajo puede ayudar a marcar la transición.
Las pausas también importan. Cambiar el computador por el teléfono no necesariamente constituye descanso. Una caminata breve, una conversación presencial, preparar comida o simplemente alejarse de las pantallas permite modificar el estímulo.
Una revisión de alcance publicada en 2024 analizó 9.966 registros y 21 artículos científicos de 15 países sobre el derecho a la desconexión. Los autores identificaron cuatro grandes dimensiones para que estas políticas funcionen: equilibrio entre vida laboral y personal, alcance de las medidas, gobernanza y salud y bienestar.
La conclusión resulta especialmente relevante para los “trabajadores burbuja”: no basta con pedirle a una persona que apague el celular si la cultura de la empresa sigue premiando la disponibilidad permanente.













































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































