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Apatzingán, Mich., a 19 de octubre del 2026. — La exigencia frontal para frenar la violencia y las extorsiones en la Tierra Caliente fue la causa directa del asesinato del líder citricultor Bernardo Bravo Manríquez, aseveró el obispo de la Diócesis de Apatzingán, Cristóbal Ascencio García, durante la misa oficiada en la víspera del primer aniversario luctuoso del dirigente.

Frente a feligreses y productores agrícolas, el prelado sostuvo que la firme postura de Bravo Manríquez ante las autoridades y los grupos delictivos para exigir garantías de seguridad detonó el atentado que le quitó la vida. Señaló que el líder limonero actuó con valentía al demandar condiciones mínimas para que las familias y los agricultores pudieran trabajar sin el yugo de la criminalidad.

Durante la homilía, Ascencio García llamó a mantener viva la memoria del dirigente y urgió a las autoridades a pacificar la región, al advertir que la tranquilidad, la justicia y el libre desarrollo económico continúan siendo una deuda pendiente en el valle de Apatzingán.

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