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El abandono económico sigue siendo una de las formas más extendidas y normalizadas de violencia hacia las mujeres y la infancia.

Por Arturo Molina

Morelia, Mich., a 13 de junio del 2025.- Por primera vez en años, el colectivo Deudores Alimentarios Michoacán no colgará los nombres de padres incumplidos en su tradicional “Tendedero de Deudores” del Día del Padre. Lejos de significar una retirada, la agrupación anuncia una pausa estratégica para reconfigurar su lucha contra la violencia económica.

El evento, que cada 14 de junio visibilizaba públicamente a hombres que han evadido su responsabilidad de manutención, no se realizará en 2025. Pero el colectivo advierte: “Los deudores no están a salvo. No es un silencio: es una pausa para recargar fuerza”.

A través de un comunicado, las activistas subrayaron que el abandono económico sigue siendo una de las formas más extendidas y normalizadas de violencia hacia las mujeres y la infancia, por lo que reorientarán esfuerzos con nuevas estrategias de confrontación, más organización y fuerza colectiva.

Durante años, el “tendedero” se convirtió en un espacio de denuncia directa y sin intermediarios. Decenas de madres colgaban fotografías y nombres de hombres que adeudan pensiones alimenticias, generando incomodidad social pero también conciencia. Gracias a esta visibilización, en muchos casos, se logró que las autoridades actuaran o que los deudores respondieran.

En su mensaje, el colectivo también recordó que el pasado 8 de marzo se logró la aprobación de un paquete de reformas sobre pensiones alimenticias en el Congreso local, considerado por la organización como una “victoria histórica”. Sin embargo, aseguran que aún queda un largo camino por recorrer, ya que las estructuras judiciales y administrativas siguen siendo lentas, opacas y muchas veces protectoras de los agresores económicos.

De acuerdo con cifras del Registro Nacional de Deudores Alimentarios (Renade), Michoacán concentra cientos de casos documentados de padres que incumplen con sus obligaciones legales. Aunque el estado ha avanzado en reformas, las víctimas enfrentan largos procesos legales, falta de ejecución de sentencias y poca colaboración institucional.

Por ahora, el colectivo toma aire. Pero no baja la guardia. Con nuevas formas de lucha y una red más amplia, las integrantes aseguran que la causa sigue viva y que seguirán dando batalla, aunque este año los nombres no aparezcan colgados en el centro histórico.

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