Radio En Linea

Apatzingán, Mich., a 29 de abril de 2026.- Lo que debería haber sido una plataforma para el talento y la libre expresión de los estudiantes del Colegio de Bachilleres del Estado de Michoacán (COBAEM), se convirtió en un evento marcado por el hermetismo y la presunta represión ideológica. Durante el reciente concurso de cortometrajes realizado en Apatzingán, asistentes y colaboradores denunciaron una serie de medidas que impidieron la naturaleza pública y crítica del arte estudiantil.

El “Efecto Contepec”: Del escándalo a la secrecía

Según testimonios recabados, la rigidez en los protocolos surge tras la polémica ocurrida hace semanas en Contepec, donde una presentación estudiantil fue señalada de realizar “apología del delito”. Sin embargo, la respuesta institucional parece haber escalado hacia una censura generalizada.

Denunciantes aseguran que las expresiones artísticas ahora se realizan “en lo oscurito”, limitando cualquier contenido que refleje descontento social, crítica política o señalamientos de corrupción.

Medidas de control durante el evento

La jornada de proyecciones en Apatzingán estuvo rodeada de restricciones que, según los presentes, anularon la experiencia cinematográfica y el derecho a la información:

  • Acceso restringido: No se permitió la entrada al público general ni a familiares; la actividad se realizó exclusivamente para los concursantes a puerta cerrada.

  • Decomiso de dispositivos: Los alumnos fueron obligados a colocar sus teléfonos en “modo avión” y depositarlos en una caja antes de entrar a la sala.

  • Sin pantalla grande: Se reportó que los trabajos ni siquiera fueron proyectados en un formato adecuado de cine, restando valor al esfuerzo técnico de los jóvenes.

  • Burocracia excesiva: Para cada actividad o decisión durante las jornadas, los responsables debían solicitar autorización vía telefónica a niveles superiores.

Falta de respeto al alumnado

Uno de los puntos más críticos señalados fue la exclusión de algunos concursantes de sus propias presentaciones por la falta de una credencial física, impidiéndoles incluso conocer los resultados de su trabajo de manera directa. Además, se reveló que varios estudiantes fueron obligados a rehacer sus proyectos hasta tres veces para ajustarse a los criterios de contenido impuestos por la institución.

“Ya no es solo evitar la apología de la violencia; es que no puedes decir nada contra quien está encima, ni hablar de la realidad social”, señaló uno de los colaboradores técnicos que asistió para brindar apoyo a los jóvenes.

Hasta el momento, las autoridades del COBAEM no han emitido una postura oficial respecto a estas medidas de seguridad y control de contenidos que, a decir de las familias y alumnos, vulneran la libertad creativa en las aulas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *