¿Puedes adivinar cuál es?
Por Pamela Vázquez vía Glamour
Jenna Ortega estuvo promocionando el lanzamiento días antes. Una de las dinámicas organizadas por el gigante del streaming como parte del contenido de redes sociales fue ponerla a elegir la peor tortura que se vive en un día típico de la CDMX, pues la actriz de 22 años tiene ascendencia mexicana por parte de su familia parterna y materna (aunque también hay puertorriqueños en el árbol genealógico de su mamá), así que conoce de sobra la cultura de nuestro país.
Jenna Ortega revela cuál es su dulce típico mexicano menos favorito
El juego básicamente fue un “qué prefieres” entre ciertas cotidianidades de la capital. Ortega se tuvo que enfrentar a elegir comer sopa con 40 grados, que tu mamá te jale el cabello, el sonido del camión de la basura, el sonido del señor de los camotes, ver televisión con tías chismeando, comer dulces picantes, máquina de toques, y abrir un mazapán.
Su selección reveló una confesión que pocos esperaban, pero con la que muchos se pueden identificar: su peor pesadilla es el mazapán. Pero no por su sabor, textura u origen, sino por su extrema delicadeza para retirarle el papel celofán sin romper su estructura.
“El único dulce típico mexicano que realmente me molesta es el mazapán. Tratar de abrirlo sin que se rompa. Es como un juego y siempre pierdes. A veces se rompe demasiado y la mitad se cae. Es terrible. ¿‘Toques, toques’ o el mazapán? La máquina de toques, puedo con eso, no es nada”, se sinceró.
Porque Jenna Ortega nos hizo recordarla, aquí una breve historia del origen del mazapán. Aunque su origen exacto está cubierto de misterio y azúcar, lamentablemente no es mexicano de nacimiento. Se cree que se originó en la región del Medio Oriente o en Persia, hace siglos, como una mezcla de almendra molida y miel. De ahí viajó con las conquistas árabes hasta Europa, en especial a España, donde floreció durante la época musulmana en Toledo. Allí se refinó la receta con azúcar en vez de miel, y se volvió un dulce tradicional, especialmente en la Navidad.
En México, el mazapán se reinventó con toque latino: en lugar de almendras (que eran costosas), se usó el cacahuate, un ingrediente más accesible. Así, nació el icónico Mazapán de la Rosa, ese cilindrito frágil que todos hemos intentado abrir sin romper, pero pocos, excluyendo a la protagonista de ‘Wednesday’, han logrado. Hoy, el mazapán es símbolo de tradición, ternura, y uno de los pocos dulces que pueden romperse, pero seguir siendo perfectos.















































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































