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Una estudiante denunció una presunta agresión sexual en una fraternidad de Cornell en 2024. Dos años después, nuevos documentos llevaron a reabrir la investigación penal en Nueva York.

Por Milagros Castellanos vía Nueva Mujer

La noche del 19 de octubre de 2024, una estudiante de 20 años de la Universidad de Cornell, en Nueva York, acudió a la casa de la fraternidad Chi Phi después de haber estado bebiendo con amigas. Casi dos años después, aquella noche se convirtió en el centro de una demanda civil y de una nueva investigación penal que ahora está bajo la supervisión de la fiscal general de Nueva York.

La joven, identificada en los documentos judiciales como Jane Doe, sostiene que fue víctima de una agresión sexual grupal después de consumir alcohol y ketamina en la casa de la fraternidad. En una demanda civil, acusa a siete integrantes de Chi Phi de haber participado en los hechos y señala también a Cornell por la manera en que respondió a su denuncia.

Caso Cornell: esto es lo que se sabe de la presunta agresión sexual en la fraternidad Chi Phi
Caso Cornell: esto es lo que se sabe de la presunta agresión sexual en la fraternidad Chi Phi

¿Qué dice la denuncia?

De acuerdo con la demanda y con la información revisada por medios internacionales como BBC y CNN, Jane Doe llegó a la fraternidad después de haber consumido alcohol y continuó bebiendo allí. La joven sostiene que también consumió ketamina y que su nivel de intoxicación le impedía prestar un consentimiento válido.

Uno de los elementos que ha adquirido especial importancia es una captura de pantalla de un grupo de Snapchat integrado por miembros de Chi Phi. Según la demanda, algunos mensajes enviados durante aquella madrugada hacían referencia a Jane Doe e invitaban a otros integrantes a subir a una habitación.

La primera investigación no terminó en cargos

Jane Doe informó de lo ocurrido a la Policía de Cornell, unas semanas después del supuesto incidente. Entonces Cornell abrió investigaciones internas. Respecto al tema, la universidad sostiene que se impusieron distintas sanciones, incluidas expulsiones y suspensiones.

Sin embargo, la investigación penal de entonces terminó sin cargos. Van Houten explicó que la declaración jurada inicial que recibió su oficina describía parte del consumo de drogas y de la actividad sexual como voluntarios y consensuados, y que no alegaba en esos términos que la joven hubiera sido drogada contra su voluntad o víctima de una violación grupal.

Nuevos documentos cambiaron el panorama

En los últimos días han aparecido documentos de la investigación interna de Cornell que han puesto bajo la lupa esa primera revisión.

CNN informó que tuvo acceso a una declaración de seis páginas entregada por Jane Doe a la policía universitaria. En ella, la joven describió situaciones en las que había aceptado algunos actos sexuales, pero también relató que rechazó otros y que se sintió presionada.

Además, nuevos reportes sobre los documentos internos señalan que existió una entrevista mucho más extensa con investigadores de Cornell. Según CNN, esa conversación habría alcanzado unas 120 páginas y contenía afirmaciones en las que Jane Doe expresó que consideraba que había sido violada.

La fiscalía del condado de Tompkins ha dicho que no recibió esa transcripción extensa. CNN reportó que Cornell, por su parte, sostiene que entregó a la fiscalía la información que tenía en su poder, incluida la evidencia de Snapchat.

Los documentos también muestran que la joven buscó atención médica después del episodio y que posteriormente continuó intentando comprender lo ocurrido. Su abogado ha explicado que su reacción pasó por distintas etapas y que inicialmente tuvo dificultades para procesar la experiencia.

¿Por qué se reabrió el caso?

El 27 de septiembre de 2026, Van Houten anunció que reabriría la investigación y que pretendía presentar nuevas evidencias ante un gran jurado. En el sistema estadounidense, este órgano analiza las pruebas presentadas por los fiscales y determina si existen fundamentos para formular cargos penales.

En octubre, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, anunció que había designado a la fiscal general estatal, Letitia James, como fiscal especial para supervisar la investigación. Hochul explicó que la nueva información había generado serias preguntas sobre cómo se había manejado el caso y dijo haber perdido confianza en que el fiscal local pudiera dirigirlo de manera adecuada.

¿Qué viene ahora?

El caso se encuentra en una nueva etapa. La investigación penal está activa bajo la dirección de la fiscal especial Letitia James, mientras Cornell deberá afrontar una revisión independiente de su actuación y la demanda civil presentada por Jane Doe continúa su curso.

Por ahora, no existe una condena penal contra los siete hombres señalados. Algunos de sus abogados han rechazado las acusaciones y han defendido a sus clientes.

Lo que sí está confirmado es que una denuncia presentada en 2024, una investigación universitaria, una demanda civil de 2026 y la aparición de nuevos documentos han provocado que las autoridades de Nueva York vuelvan a examinar el caso.

La pregunta central ya no es solamente qué ocurrió aquella noche de octubre de 2024. También está bajo revisión qué información llegó a los investigadores, cómo se evaluó el relato de la estudiante y qué medidas tomaron las instituciones encargadas de responder a una denuncia de violencia sexual.

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