“Yo creo que tú estás buscando un sugar daddy y en mí no lo vas a conseguir”.
Sin embargo, la declaración que mayor controversia generó fue su reflexión posterior:
“Eso marcó un antes y un después en mi manera de ver a las mujeres, porque hay que entender que existen mujeres sanas y mujeres bandidas”.
La otra versión de la historia
Cuando el debate parecía agotarse, una mujer identificada como Kerstin Guenther aseguró ser la protagonista de aquella cita y compartió su versión de los hechos.
Según explicó, la salida fue organizada por su madre y ella apenas conocía a Castillo. Además, sostuvo que rechazó comer en la denominada “calle del hambre” porque el lugar le resultó incómodo y demasiado concurrido.
Respecto al pedido que originó toda la polémica, afirmó:
“Cuando nos entregaron el menú, yo pedí una hamburguesa triple y él una sencilla. Para mí eso era completamente normal. Yo noté que hizo un gesto extraño cuando hice el pedido, pero realmente no entendía cuál era el problema”.

Usuarios e influencers reaccionaron
La historia dividió opiniones. Mientras algunos internautas consideraron que en una primera cita existe una suerte de “código de cortesía”, otros criticaron duramente al creador de contenido por juzgar a una persona únicamente por su elección gastronómica.
Entre las voces más comentadas estuvo la de la influencer colombiana Karen Sevillano, ganadora de “La Casa de los Famosos”, quien cuestionó públicamente la postura del venezolano.
“¿Cómo es esto que sale un hombre a decir que una mujer es una ‘bandida’ y lo que anda buscando es un ‘sugar daddy’ porque en la primera cita pidió una hamburguesa triple? (…) Si vos como hombre ves que no tenés plata, no invites a salir a nadie, y menos si vas a estar clasificando a la mujer por lo que pida”.
De las redes al marketing
El impacto de la historia trascendió las plataformas digitales. Diversas cadenas de comida rápida y restaurantes en América Latina aprovecharon la viralidad para lanzar promociones inspiradas en la “hamburguesa triple”.
Algunas campañas incluyeron descuentos para parejas, combos para primeras citas y mensajes humorísticos invitando a los clientes a “pedir sin miedo”.
Más allá del fenómeno comercial, el caso ha puesto sobre la mesa preguntas que continúan generando discusión: ¿existen límites implícitos sobre qué pedir en una primera cita?, ¿quién debe asumir el costo de la salida? y, sobre todo, ¿hasta qué punto una experiencia personal puede convertirse en un debate global?











































































































































































