“Ninguna niña debería ser obligada a ser madre”: UNFPA urge a visibilizar el embarazo infantil en nuestro país.
Por Paola Juárez vía Glamour
Las cifras son contundentes: el embarazo infantil sigue siendo una problemática social que, con frecuencia, permanece oculta. Según datos oficiales de la Secretaría de Salud Pública, en 2024 se registraron en México 7,975 embarazos en niñas y adolescentes de entre 10 y 14 años.
Recordé una frase de Malala Yousafzai que dice: “Teníamos dos opciones: estar calladas y morir, o hablar y morir. Decidimos hablar.” Hoy, más que nunca, necesitamos hablar de una realidad que solo volteamos a ver cuando nos golpea con cifras tan alarmantes, pero que luego tendemos a ignorar por incomodidad o indiferencia.
Las estadísticas más recientes revelan una verdad aún más cruda: tan solo el año pasado, 56,610 niñas de 16 años o menos dieron a luz en México. De ellas, 1,652 tenían entre 10 y 13 años, lo que subraya la urgencia de atender esta crisis que afecta a la infancia más temprana.
Para profundizar en esta problemática, entrevistamos a Dosia Calderón Maydon, Representante Auxiliar del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en México, con el objetivo de visibilizar y sensibilizar, pero también de impulsar acciones concretas en favor de las víctimas. “Desde el Fondo de Población de las Naciones Unidas entendemos que estos casos son el resultado de graves violaciones a los derechos humanos. Estas niñas y adolescentes están siendo forzadas a unirse tempranamente, lo que en otros países se denomina matrimonio infantil. En México hablamos de uniones tempranas o forzadas, muchas veces con hombres adultos que superan por 15 o 20 años la edad de la niña”, explicó.
El embarazo infantil es un fenómeno que no podemos ignorar más
Entre los datos también se identifican las regiones con mayores índices de embarazo infantil: Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Michoacán, estados que comparten altos niveles de marginación y pobreza. El Estado de México encabeza la lista, con 6,243 nacimientos registrados en madres niñas. En estas zonas, las niñas enfrentan una doble vulnerabilidad: la falta de acceso a la educación y a servicios de salud.
Dosia Calderón Maydon nos explicó que este fenómeno se origina principalmente por estas causas estructurales: “las uniones forzadas por motivos culturales, sociales o económicos, y la violencia sexual. Estas niñas no solo pierden su infancia, sino que quedan atrapadas en ciclos de pobreza, deserción escolar, discriminación y más violencia. Es un fenómeno estructural”, subrayó.
Niñas madres con hombres hasta 50 años mayores
Otras cifras alarmantes que arrojan los datos de la Secretaría de Salud tienen que ver con la diferencia de edad entre las madres niñas y los padres de sus hijos: en algunos casos, la brecha puede ser de hasta 69 años. Hay registros en los que los hombres superan por más de 50 años a las niñas. ¡Estamos hablando de padres que rebasan los cuarenta, mientras las madres apenas tienen entre 10 y 14 años!
Esto no solo evidencia una profunda desigualdad de poder, sino también nos confirma que estos embarazos no son fruto de relaciones consensuadas, sino de abuso y violencia estructural y normalizada.
Por ello, es urgente impulsar movimientos sociales que visibilicen lo que realmente ocurre en muchas comunidades del país. Al respecto, Dosia Calderón Maydonseñala: “Además de generar evidencia, en el UNFPA también desarrollamos campañas digitales enfocadas en sensibilizar a la sociedad. Una de ellas se llama ‘Uniones infantiles tempranas y forzadas en México: entre números y voces’. Con esta iniciativa buscamos que la gente comprenda que no es normal que una niña sea madre, ni que viva con alguien que le lleva 15 o 50 años, muchas veces en contra de su voluntad y sin acceso a oportunidades o derechos”.
¿Qué se está haciendo y qué falta?
Al preguntarle sobre qué buscan con estas campañas nos respondió: “Que las personas comprendan la gravedad de estas uniones, muchas de ellas violentas y profundamente desiguales, que perpetúan el ciclo de embarazos no deseados, pobreza y violencia. También lanzamos el hashtag #NoMásNiñasCasadas y #AltoAlMatrimonioInfantil para generar mayor alcance en redes”.
Además de visibilizar, la UNFPA también incide a nivel institucional.“Apostamos por las alianzas estratégicas. Trabajamos con los tres niveles de gobierno —nacional, estatal y municipal— para emprender acciones concretas de prevención y atención. Una de las claves ha sido impulsar la implementación de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo Adolescente (ENAPEA)”, informó Dosia Calderón.
Por otro lado, para que la transformación sea verdadera, “no basta con que llegue la información a quienes ya están involucrados; necesitamos que más personas se sensibilicen, que se involucren. Por eso tenemos campañas nacionales como Yo Decido, enfocada en el ejercicio libre y responsable de los derechos sexuales y reproductivos de adolescentes y jóvenes. Y también Yo Exijo Respeto, dirigida a madres, padres, personas cuidadoras y al personal educativo, para prevenir la violencia sexual y fomentar la denuncia”, dijo y continuó:
Es importante hacer un llamado urgente a la acción
Combatir el embarazo infantil requiere un compromiso colectivo. Atender esta problemática es proteger el presente y el futuro de miles de niñas mexicanas. Necesitamos promover una cultura de respeto hacia la infancia, donde todas las niñas puedan crecer en entornos seguros, libres de violencia y con acceso real a sus derechos.
“Ningún argumento cultural o social justifica que una niña esté lista para ser madre solo por haber llegado a la adolescencia. No lo está. Su vida corre peligro. Están en mayor riesgo de sufrir complicaciones en el embarazo, durante el parto, e incluso de morir. Además, se perpetúa un ciclo de pobreza, abandono escolar y violencia. Este es un llamado a la acción. Necesitamos acelerar los esfuerzos, porque si no, el futuro de miles de niñas y adolescentes en México seguirá en riesgo”, advirtió Dosia Calderón.
¡No a la maternidad infantil, violentada y no deseada!















