Serena Williams, Aryna Sabalenka, Coco Gauff, Qinwen Zheng, Iga Świątek y Elena Rybakina forman parte de las tenistas con mayores ingresos del mundo y compiten en el US Open 2026, donde el premio para la campeona llega a $5,5 millones.
Por Suelen Granda vía Nueva Mujer
En el tenis profesional, ganar un partido puede cambiar un ranking, una temporada y, en algunos casos, una cuenta bancaria. Pero para las principales estrellas del circuito femenino, las grandes cifras no se explican únicamente por los premios obtenidos en la cancha.
La igualdad en los premios de singles tiene, además, una historia particular en Nueva York. En 1973, el US Open se convirtió en el primer Grand Slam en pagar el mismo premio a hombres y mujeres. Margaret Court y John Newcombe recibieron entonces $25.000 por conquistar sus respectivos títulos.
Las seis mujeres que están en la cima
El ranking de Forbes de los tenistas con mayores ingresos en 2026 muestra hasta qué punto el tenis femenino ha ganado terreno en el mercado deportivo. Por primera vez desde que la publicación elabora esta clasificación, hay más mujeres que hombres entre los 10 primeros puestos. Son seis.
Serena Williams encabeza el grupo femenino y ocupa el tercer lugar general, con ingresos estimados en $40,1 millones durante los últimos 12 meses. La cifra resulta especialmente llamativa porque apenas $100.000 corresponden a ganancias en cancha. El resto proviene principalmente de patrocinios y negocios.
Aryna Sabalenka aparece cuarta, con $36,1 millones, mientras que Coco Gauff ocupa el quinto puesto, con $35,5 millones. En ambos casos, los contratos comerciales representan una parte fundamental de sus ingresos: $23 millones para Sabalenka y $28 millones para Gauff.
La lista continúa con Qinwen Zheng, séptima en el ranking general, con $22,6 millones; Iga Świątek, octava, con $20,5 millones; y Elena Rybakina, décima, con $17,4 millones.
Todas ellas forman parte de la competencia del US Open 2026. Zheng, de hecho, avanzó hasta los cuartos de final después de derrotar a Świątek. Rybakina también alcanzó esa instancia tras eliminar a Naomi Osaka.
El gran negocio está fuera de la cancha
Las cifras permiten entender una paradoja del deporte profesional: el dinero que genera una tenista no necesariamente guarda proporción con el que obtiene jugando.
Gauff es uno de los ejemplos más claros. Sus $35,5 millones incluyen aproximadamente $7,5 millones provenientes de la actividad deportiva y $28 millones generados fuera de la cancha. Su cartera reúne más de una docena de marcas y, además, la estadounidense ha comenzado a ampliar su actividad hacia la producción audiovisual.
Algo similar ocurre con Sabalenka. La número uno del mundo acumula $13,1 millones en ingresos deportivos y otros $23 millones procedentes de acuerdos comerciales, apariciones y otras actividades.
En el caso de Zheng, el atractivo comercial trasciende las fronteras del tenis. La campeona olímpica de París 2024 mantiene acuerdos con empresas como Alipay, Chagee, Yili Group, Turkish Airlines y la plataforma de inteligencia artificial Qwen.
Una cancha que se extiende mucho más allá del tenis
La razón por la que estas deportistas resultan tan atractivas para las marcas está en la combinación de rendimiento, reconocimiento internacional y exposición permanente.
El calendario de la WTA lleva a sus principales figuras por distintos países y superficies durante buena parte del año. Cada torneo representa una nueva oportunidad de aparecer frente a millones de espectadores y, al mismo tiempo, alimentar una comunidad propia en redes sociales.
El fenómeno también explica por qué el tenis femenino continúa teniendo un peso desproporcionado entre las deportistas mejor pagadas. No se trata solamente de quién gana más trofeos, sino de quién consigue transformar esos triunfos en contratos, campañas, inversiones y una identidad reconocible lejos de la pista.
En el US Open 2026, esa fórmula vuelve a quedar expuesta. El premio por levantar el trofeo es millonario, pero para las grandes estrellas del tenis femenino el verdadero partido financiero se juega mucho antes y mucho después del último punto.






























































































































































